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1 de mayo

abeja 1

abeja 2

Las abejas se están extinguiendo, es realidad increíble. La principal causa son las fumigaciones con pesticidas que se realizan en los monocultivos, que matan todo ser vivo a excepción de los transgénicos. Gracias a las abejas se reproducen gran cantidad de las especies vegetales, pero a eso a casi nadie parece importarle. Hace muy poco vi como una abeja desorientada en el medio de la ciudad se metía en tacho de basura mugriento, buscando polen para su panal. Quizás lleva mucho tiempo sin encontrar una flor, en esta jungla de cemento llena de Wii-fi, señales de celulares y campos electromagnéticos que confunden sus sentidos. Lo más probable es que termine muriendo por ahí sin poder volver nunca a su panal. Esto sucede porque vivimos bajo un sistema de dominación que jamás podría respeta a los seres vivos. Al contrario, los ve como recursos funcionales al sistema productivo. ¡¿Qué carajo les importa a los políticos y empresarios que se termine la biodiversidad del planeta; qué cambie drástica y mortalmente el clima a causa del calentamiento global; que mueran miles de seres de hambre o de sed?! ¡Solo les importa obtener más redito económico y Poder! Y Para que todo esto funcione bien tienen las estructuras de los Estados con leyes, cárceles, policías, escuelas, hospitales… Además, controlan a los medios de comunicación y entretenimiento que anestesien a la mayoría de la población, para que no se rebelen, para que trabajen, consuman y sean buenos ciudadanos funcionales al sistema.

Lxs que resistan a la autoridad, lxs que pongan palos en la rueda de la explotación, lxs que se planten y resistan bloqueando la construcción de una empresa contaminante (como la asamblea de autoconvocados contra Monsanto en Malvinas Argentinas, Córdoba), o lxs que difundan lo antinatural y cruel que son los zoológico (como la asamblea de liberación animal que fue atacada por una patota en la puerta del zoo de Varela)… serán reprimidos, difamados, heridos, encarcelados, asesinados… Hace un año vimos como la metropolitana reprimió brutalmente en el Hospital Borda, para desalojar talleres, y no les importo golpear ni siquiera a lxs pacientes…Vale aclarar que el problema no solo es la policía del fascista de Macri, sino cualquier policía ya que, por más democrática que sea, su función es el control y el terror en defensa del Estado.

A los parásitos que gestionan este sistema de muerte solo le importan los negocios. Por eso nos exterminan con gatillo fácil, llenan los barrios con tranzas que distribuyen pasta base, desalojan ocupaciones de viviendas o espacios de resistencia… Toda la violencia del Estado contra nosotrxs. ¡ ¿Y nosotrxs que vamos a hacer?! Denunciar a los que nos atacan, es creer y esperar algo del mismo sistema que nos reprime. Necesitamos plantarnos, no dejar que nos sigan acorralando, romper las cadenas del miedo para darnos cuenta que nosotrxs también podemos golpear y hacer caer a los que nos oprimen. Vallamos más allá de los festivales que pueden servir para encontrarnos y difundir información, pero sepamos bien que no hay nada que festejar; Extendamos los lazos de solidaridad que hermanen las luchas contra el Poder. Y como luchamos contra el Poder es necesario hacerlo de una forma horizontal, sin líderes, ni dirigentes. Estamos en medio de una batalla por la libertad y tenemos un enemigo que avanza, por eso es necesario que nos tomemos con la seriedad que se merece la lucha por un mundo sin opresores. ¡Nuestra dignidad nos exige rebelión!

sobre el desalojo de la biblioteca “los libros de la esquina”

dignidad

fuego

resistencia

NO PUEDEN DESALOJAR LA LIBERTAD QUE NOS HABITA

Expectación, nostalgia, decisión, dignidad y fuerza, porque en un desalojo, los verdugos, los que vienen a despojarnos de lo que nos pertenece, eso que nos pertenece porque lo creamos, lo recuperamos, o porque debería ser de todos, esos, los policías, los funcionarios, los propietarios, los que tienen el Poder de la represión…no pueden desalojar la libertad que nos habita. Porque en nuestras manos tenemos la fuerza de la dignidad, de la solidaridad, del impulso de destruir todo lo que haga falta para crear algo nuevo…algo nuevo en sintonía con aquella, la libertad que buscamos y defendemos desde aquí: desde dentro de nosotros.
En el marco de la remodelación del barrio de La Boca mediante la cual lo transforman con edificaciones más modernas para aumentar el valor de las propiedades ( a su vez en el marco de la represión que ejerce el Estado con el derecho de propiedad privada contra el deseo de libertad y la realización comunitaria), se están ejecutando desalojos sistemáticos a conventillos, incluso, incendiándolos para dejar a la gente en la calle y que no les quede nada porque luchar, arrebatándoles el espacio que podrían defender.
Así, el 9 de abril, le llegó el turno también a la casa okupa “la Grieta” y la biblioteca “Los libros de la esquina”. La primera, a la vez que espacio de vivienda de punk’s y anarquistas, brindo hospedaje a compañeros visitantes, nómades y viajantes de todas partes del mundo. La biblioteca en la parte baja de la casa fue un espacio autónomo, sin subsidios, sin injerencia alguna de partidos políticos o del Estado, donde también tuvieron participación los compañeros anarquistas. Ahí podíamos encontrarnos y desde cierto momento, algunos días a la semana, funciono para consulta un archivo anarquistas llamado “Verbo rebelde” que proseguía lo emprendido antes por otros compañeros en el ateneo anarquista Angela Fortunato, el que había sido cerrado en el marco de la represión. En la biblioteca, espacio heterogéneo, se podía encontrar una charla, una cena fraterna en solidaridad con los presos, debate, publicaciones de compañeros de otras partes, libros, reflexión, impulso… era un espacio de encuentro entre afines y de referencia para quien quisiera acercarse, encontrar, donde quienes pasaban de curiosos también podían llevarse consigo una charla fraterna y unos mates compartidos. Los compañeros que construyeron el espacio desde dentro podrían dar mejor testimonio, los que nos acercamos solidarios y apoyándonos en este espacio social, para conocer, para hacer actividades, para ayudar a los compañeros, podemos afirmar que fue recuperado, construido y sostenido con pasión y esfuerzo, claro, no sin complicaciones, no sin desgastes, pero con esfuerzo y pasión.
Y remarcar lo siguiente, lo que dice al principio, nostalgia de lo sucedido, de lo que se vivió…ahí había fraternidad y abrazos, este detalle que quizá alguien pueda encontrar banal, es en realidad sumamente importante: había abrazos, se encontraban compañeros. Y decisión. Y dignidad y fuerza.
Pero tras diez años de ocupar y resistir poniendo el cuerpo al espacio, le llego el desalojo. Expectación, vigilia. Muy de temprano se ganó la calle y se impusieron los términos de la libertad, de los que resisten con la idea de superar incluso esta resistencia y ser ofensivos contra los enemigos de lo comunitario, de lo social en libertad. En ese momento, mientras se construían las barricadas recordé hace años a un compañero que me afirmaba, a través del análisis de otro (que tampoco era solo de otro, como lo anarquista, sino de la práctica y la experiencia colectiva), que en los términos de la sociabilidad uno más uno no es dos: porque se produce un excedente de energía que no se puede ni tiene sentido que se quiera calcular en términos matemáticos. Es la fuerza social, es la fuerza de lo colectivo. Es la fraternidad con otro, su deseo de libertad, que no nos hace de límite sino que nos potencia y abre la perspectiva a una mayor y más bella resistencia, más bella destrucción y construcción, impulsándonos entre todos, codo a codo. Así que se ganó la calle, se montaron barricadas, se midió el avance del enorme operativo policial y hubo fuego e insultos y piedras frente a los verdugos.
Hubo ejemplo de dignidad frente al avance de los desalojos, fuerza en las gargantas y en los brazos que midieron la distancia con el cuerpo enemigo, cuerpo represivo, indigno. Hubo gimnasia del enfrentamiento, hasta diversión, a pesar de la pena de perder un hogar y un espacio de lucha. Porque se ganó la calle y se generó, otra vez, una experiencia de fuerza colectiva, se abrieron otras posibilidades, muchas perspectivas. Hubo y hay dignidad. Porque no pueden desalojar la libertad que nos habita, porque desaparece un espacio como parte de un proceso de lucha pero quedan los vínculos y, hay que insistir con esto: esa fuerza colectiva que nos excede cuando nos juntamos, compañeros. Se perdió un espacio que nos hizo ganar muchas cosas. El vínculo, la continuidad de la práctica, la rebelión, nuestras vidas, todo por ganar.

imagen charla transgenicos

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