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Relato de un compx que viajo a ver a Sergio.

En el micro tumbero voy a ir a ver a un preso que esta guardado en Sierra Cica hace ya casi 5 años, acusado de haber asesinado al violador de su hija de 4 años, no lo conosco personalmente, solo por conversaciones telefónicas pero ansío llegar a verlo. La espera bajo la lluvia y el frio que llege la hora de partida al penal se amena al charlar con unos limpia-vidrios, que parecen ser los únicos que estan vivos, en una ciudad de sombis que van y vienen de sus obligaciones de rutina. Ellos me cuentan que conocen el sufrimiento del encierro en carne propia, las torturas, las palizas, el “pararse de manos“ para que no te violen o no te roben tus pocas cosas.
Por fin llega la hora y me despido de estas personas que mandan saludos de fuerza para el preso. En el tumbero veo las caras de la gente entristecida por sufrir el encierro de sus familiares o amigos como si fuera el de ellxs mismos. En sus rasgos físicos puede verse que es gente pobre, oprimida, recagada a palos por esta vida de mierda que los ricos y poderosos nos obligan a vivir, claro ellos no sufren la tortura de la cárcel, pueden robar, estafar, asesinar entre otras fechorias sin ningún pudor y nosotrxs los de abajo somos los torturados con el encierro, si no respetamos las leyes que nos son impuestas y que protegen el privilegio y la maldita propiedad privada.
Dos gambas ($200) hasta Sierra Chica es lo que vale el pasaje, pieso en el sacrificio para muchas familias para juntar la plata que les permita ir a ver a sus seres amados. Los presxs que tienes varios hijos, quisas pasan años sin verlos por una cuestión económica, con el sufrimiento que esto implica para los padres y ni que hablar para las criaturas que crecen con muchos problemas emocionales y de salud por esta causa. Por eso también existen los presos a los que se conoce en la gerga carcelaria como “palidas“ que son avandonados por la familias y jamas tienen visitas.
Durante el viaje al tumbero se le mincha una rueda primero, después sufre problemas mecánicos por eso hay que esperar que venga otro micro. Todos suspiramos de rabia y de resignación. Los que viajan saben muy bien que es un servicio de mierda, pero es lo que hay, es para las familias de los presos, esas no personas para muchos.
Una vez en el otro micro tumbero, veo que todos tratan de dormir, entre el frio, la incomodidad y las ansias de la llegada, mientras pasan las horas y los kilometros hasta que por fin llegamos a Sierra Chica, que cuenta con tres unidades, la número 27 (de régimen “abierto“), la unidad número 2 de maxima seguridad y la 38 que es de un régimen intermedio. Yo tengo que bajar en la última unidad. Son las 5 de la mañana y hace mucho frio, pero ya hay gente esperando en el penal, desde hace rato haciendo fila para cuando habran la visita.
En la Unidad número dos una de las señoras que venia en el tumbero a ver a su ser amado, se da cuenta de que le robaron el bolso con alimento que traia en el portaequipaje; ese que cuesta tanto juntar afuera y que adentro hace tanta falta, ya que la “comida“ que tedan en la cárcel es un asco y hasta muchas veces tiene gusto a lavandina. El chofer del micro no se quiere hacer cargo, te lo habrán sacado cuando pasamos por la unidad 27 le dice, las cosas son así señora. Estó es el tumbero! La cara de desesperación de esta mujer me hace extremecer y otra vez me pongo a pensar en que bien que la hacen estos soretes que nos gobiernan y explotan, que fueron sembrando durante años y años de dominación este tipo de valores de pisarle la cabeza al otro, no importa que esa persona sea alguien que esta en la misma situación que vos, la guerra de pobres contra pobres, mientras ellos se regocijan a su placer, nos dividen y así nos someten mejor. Esta mujer llego a ver a su marido con las manos vacias, otro preso recibira la comida que era para el. La persona que se llevo ese bolso, en esa actitud vil de robar algo para un preso, no es peor de lo que pasa diariamente en cualquier penal, porque el Estado tiene un presupuesto para la comida a las cárceles, pero se quedan con la mayor parte los directores del penal y distintos funcionarios y a los presos las sobras, los huesos y las frutas y verduras podridas.

El tumbero sigue unas cuadras más hasta la unidad número 38 en donde bajo del micro por fin, agustiado pero con esperansas de ver pronto a Sergio. Quedaron atras muchos kilometos y solo nos separan ahora las rejas, alambrados y muros en donde viven cientos de personas prisioneros del Estado. A las 6 am puntual empieza la requiza de mercaderia y de todos nosotros, el cacheo y ponerte en bolas adelante de un cobani. Después la burocracia administrativa de tomarte huellas digitales, sacarte fotos (para el sistema biométrico). Por suerte sale todo bien y por fin entro al patio de penal donde me esperaba impaciente, este preso que vengo a conocer, pero que ya siento como un compañero. Un abrazo muy fuerte, un beso y un mate caliente con biscochitos hechos por el en el pabellón fueron mi recibimiento.
A pesar de todo, si que valio la pena el viaje, charlamos miles de cosas, me cuenta su vida en el penal y las pilas que le pone día a día. Me aclara, esto no es vida, yo no se lo deseo a nadie. Estar privado de la libertad, encerrado acá sin ver crecer a mis hijos, sin poder estar con las personas que ama, es lo peor. Sin embargo sigue luchando, estudiando abogacia para conocer mejor las leyes que le puedan dar la libertad, trabajando en una huerta horganica porque dice que de esa forma siente la tierra y que esta le trasmite libertad y hasta haciendo teatro, con obras que pretenden tramitir un mensaje social. Cuanta dignidad en una sola persona, la conversación es más que interesante pero el tiempo es tirano y ya es hora de la despedida. Ojalá volvamos a vernos pronto, nos saludamos fraternalmente.
Al salir a la calle, tengo que apurarme para no perder el tumbero, me voy pensando en sergio y los otros que se quedan encerrados aca adentro y en eso veo a alguien tirado en el pasto de la verda, abriendo y cerrando los brazos como queriendo volar, su ojos reflejan una alegria enorme. Lo habia largado después de 5 años de estar en cana. El habia robado porque estaba en la miseria hace 5 años, hoy sigue en la miseria, pero el Estado ya le robo 5 años de su vida en sus centros de tortura. Solo le dieron un pasaje para Buenos Aires, pero hay paro de choferes y no tiene un mango. A pesar de todo la sonrrisa no se le borra de su rostro. La gente que sale de la visita le ofrece un teléono para que llame a sus familiares, pero el dice que gracias pero prefiere caerles de sorpresa en casa. Que alegria será para sus seres queridos verlo después de tanto tiempo. Finalmente esta persona logra viajar en el tumbero gracias a la ayuda desinteresada de la gente que le pasa unos mangos para que viaje y se compre algo para comer. La solidaridad de los oprimidos se hiso presente, esta vez no se le piso la cabeza a nadie sino que se tendieron muchas manos. Ojalá que este tipo de valores solidarios se exiendan, acompañados por el amor a la libertad que traera la revolución social y así caeran por fin esos malditos muros de las prisiones y se romperan todas las cadenas. Libertad!

*Sergio Tolosa Molina se encuentra privado de su libertad en el penal de Sierra Chica, unidad numero 38, hace 4 años y 11 meses (el 10 de junio de 2013 se cumplen los 5 años). Está condenado a cadena perpetua acusado de haber matado al violador de su hija que en el momento del hecho tenía 4 años de edad. Sergio tiene 33 años, 5 hijos que viven en el partido de Moreno y debido a la distancias y a la situación económica pacticamente no lo viero más desde que se encuentra detenido.

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5 Respuestas a “reci-antica.jpg

  1. Marcos

    Un abraso grande a Sergio!! Me emocionó mucho el relato… Libertad , fraternidad y solidaridad!

    La única salida la anarquía…

  2. Eliana

    Me encantó tu relato, y tu manera de escribir! un abrazo a Sergio y a todos los que estan presos injustamente en este sistema de mierda! un abrazo!

  3. karina

    Que historia yo vivi años yendo a sierra y te comprendo

  4. natalia

    Es una istoria muy real yo esty llendo y es asi .la gente q esta em la misma situacion q todos q van asierra no se rrspespeta te roban lo poco q llevas y lo q cuesta para juntar para tu familia y ello te lo roban no ..y tenes q callarte x q en sina te pegan

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